Crónica de un golpe bajo

UN GOLPE BAJO. ¿De los votantes, o de la mafia infiltrada en las maquinarias políticas y el sistema electoral?

Dice la historia reciente que se realizaron unas elecciones presidenciales en un país y que el candidato que supuestamente ganó esa primera contienda es el mismo que durante años ha tratado a los habitantes de ese país como gente ordinaria y de mal gusto, usando términos como “cafres, malagradecidos, desleales”. .

Que ese candidato se hizo ciudadano de otro país (Estados Unidos) al que juró defender y trabajar por, pero que vive en otro (Italia), donde dice tener una mansión y vida de lujos.
Dicen también que el mismo candidato publica fotos en redes sociales con fusiles y otras armas de alto calibre que guarda en su casa como joyas de exhibición.

Dicen que es abogado y que ha defendido a criminales narcotraficantes, paramilitares y a otros acusados de lavado de activos y corrupción, y que varios de esos criminales lo han denunciado públicamente porque los ha estafado.

Parece mentira, pero no

Esa historia es real; pasó el domingo 31 de mayo en Colombia, donde se impuso el desprecio por su gente y por su cultura, por encima de la dignidad y de la posibilidad de conservar autonomía nacional, política y territorial.

Hay muchos análisis, argumentos, discusiones y, por supuesto, confrontaciones sobre lo ocurrido.

Lo cierto, como se ha dicho bastante, es que el país se debate entre dos opciones antagónicas: fortalecer la autonomía regional, estatal y política nacional o, devolverse al tiempo donde el paramilitarismo se tomó varios de los estamentos estatales y desarrolló la más sangrienta y descarnada ofensiva armada en las regiones, todo en apoyo al gobierno servilista de entonces, que seguía órdenes del imperio del norte.

Y esta oscura opción, es muy evidente al conocer las alianzas ventiladas públicamente en redes sociales, de Abelardo de la Espriella, quien se dio obtuvo el número más alto de votos, con gobernantes de países latinoamericanos rastreros a los Estados Unidos y a su nefasto presidente Trump a quien admira mucho el candidato abogado de mafiosos, coleccionista de armas de alto calibre, amigo y apoderado de paramilitares y testaferros de alto calibre, contratos que han salido a la luz pública.

Un candidato que juró defender el territorio y los intereses de Estados Unidos

El candidato abogado Abelardo de la Espriella también dijo admirar a Nayib Bukele, con quien además tiene gran parecido físico; dijo que gobernaría como Javier Milei en Argentina; recibió el primer saludo internacional de Daniel Noboa (presidente de Ecuador), quien también es ciudadano estadounidense.

Todos estos aduladores de Donald Trump y todos con ínfulas de ser parte del imperio, incluso arrodillados. Por lo cual no resulta extraño que en el acto que De la Espriella hizo después de conocerse el conteo preliminar de votos, se viera a algunos de los asistentes ondeando pequeñas banderas de Israel.

Mucho menos resulta extraño que existan serias sospechas de fraude electoral fraguado por el abogado gringo admirador de la ultraderecha más representativa del globo, y apoyado mezquinamente por la Registraduría Nacional en cabeza del registrador nacional, Hernán Penagos Giraldo, quien ha hecho carrera política desde 2008 como miembro del partido de la U (creado en 2005 como plataforma de la segunda campaña presidencial de Álvaro Uribe Vélez).

Hernán Penagos no ha respondido a las solicitudes del gobierno nacional ni al pedido ciudadano de permitir la creación de una plataforma digital propiedad del Estado colombiano; no privada como se usa hasta ahora.

Después de descubiertos fraudes electorales desde 2014 hasta el presente, sectores diversos, independientes y progresistas masivamente demandan que el país cuente con un sistema autónomo y transparente, sobre el cual exista control absoluto estatal y se reduzca la manipulación mediada por dineros provenientes de poderosos sectores políticos y económicos, para favorecer a candidatos que luego gobernarán para beneficiar sus meganegocios particulares. Como recientemente ocurrió en Honduras, donde Salvador Nasralla denunció fraude, sin poder demostrar nada porque la propiedad del software, como ocurre en Colombia, es de empresa privada y el Estado no tiene autoridad sobre el mismo.

La repetida polarización por parte de los medios para desviar la atención de las propuestas y visiones de país

En relación con los resultados publicados, algunos los refieren como el desenlace de una campaña polarizada entre dos candidatos y partidos opuestos. Por lo que es necesario decir que las elecciones actuales son un proceso decisivo entre dos visiones totalmente antagónicas de la vida, de la manera de gobernar, y del país que se quiere.

Por supuesto, los medios masivos han realizado una labor amplia repitiendo que es un proceso polarizado, centrando el debate en los sujetos y partidos, en lugar de centrarse en los programas de gobierno. Sin embargo, hay que preguntar si todos los candidatos tienen un programa de gobierno público y difundido ampliamente con el electorado. Como hay que preguntar si quienes votaron por uno o por otro candidato lo hicieron guiados y con la convicción sobre sus programas degobierno y sus proyectos de país.

De un lado, el abogado, armamentista, que ha dicho que va a destripar a la oposición, como contó en una entrevista que ataba gatos a pólvora para explotarlos y con risas contó lo que les pasaba. Su programa de gobierno, compuesto de 3 páginas —como el número de voladores a los que ataban los gatos—. La primera página es una megafoto suya luciendo su “buen gusto y estilo” (el que dice que no tienen los colombianos), vistiendo ropa costosa (que dice: no pueden comprar los colombianos), todo muy característico de su personalidad egocéntrica, y lo usa para ponerse en estado de superioridad frente al resto de los vivientes.

Son 13 los ítems de su propuesta, la última enfocada a salvar animales, contradictoria, pero no es extraño porque su sabida incoherencia es plato de cada día.

Por supuesto, hay muchas fotos de alta resolución y coloridas, la mayoría suyas, que ocupan al menos el 60% del programa. Entre los textos de párrafos minúsculos está ausente cualquier intento de análisis, lo que se tapa con enunciados en negrilla y frases diminutas, seguidas por otras más diminutas y vacías.

De manera totalmente contraria, el candidato Ivan Cepeda en un total de 113 eventos públicos en plazas, parque y calles reunió alrededor de un millón de personas, hablando sobre cada uno de los puntos del programa de gobierno: tierras y reforma rural estructural, justicia para todos, salud, educación, macro-corrupción, juventud, fortalecer la democracia, el medio ambiente, la vida y la naturaleza, transformación social, ética anti-racista, la vida urbana, las víctimas, la Amazonía, la justicia ambiental, las mujeres, los territorios y pueblos étnicos, etc.

Iván Cepeda, un filósofo, defensor de derechos humanos, víctima y representante de víctimas de crimen de Estado, representante a la Cámara y senador por el Polo Democrático, escribió y leyó cada uno de sus discursos, un acto de compromiso y seriedad, no asistió a ningún acto público a improvisar o a gritar consignas de acuerdo con el ánimo del momento, mucho menos a calumniar o a amenazar a sus opositores.

Leyó su propuesta organizada en 55 capítulos, cada uno es un plan de gobierno. Discursos o capítulos que se pueden leer en la página de la campaña, 3 o 4 hojas con textos concretos que recogen análisis y propuestas, sin fotos. Los 55 discursos están en la página web de la campaña.

Algunos criticaron que Iván Cepeda no asistiera a debates televisados, mencionando que no le daba la cara a la gente. ¿No le dio la cara a la gente? Junto con su candidata vicepresidencial realizaron 155 actos públicos en todo el país.

Si algunos se perdieron el show de gritos y afrentas en la pantalla chica mientras tomaban el té, fue porque el candidato Iván Cepeda, humanista y animalista, prefirió asistir a 113 eventos en municipios y ciudades para hablarle directamente a la ciudadanía, antes que darle rating mediático a las cadenas masivas de descomunicación, cuyos dueños -grupos empresariales- financian las campañas de los opositores a que el país sea un gobierno de la gente y para la gente.

Una campaña digital de hackers y matoneadores

Los votos anunciados, dicen que ganó el odio exhibido en la campaña guerrerista y neocolonialista, inundada de ataques personales, de noticias falsas, de generación masiva de panfletos digitales desinformativos. Por lo que se pide ahora que Iván tenga que inundar también los medios digitales. Y hay que decir que Iván lo ha hecho también, con el trabajo comprometido y voluntario de los seguidores, a través de los miles de canales digitales y páginas en social media, de grupos identificados por la ciudad, municipio, vereda o región, por la diversidad cultural, sexual o de capacidades, por oficios, por género,… pero todos unidos por el proyecto de país.

Han sido miles los grupos de seguidores que, autónomamente, sin recursos pagados por nadie, con talento y capacidades propias, han sido embajadores digitales y de trabajo, de voz a voz.

La campaña de Iván Cepeda no es propiedad ni es pagada por Iván Cepeda; es una campaña de los seguidores de la propuesta de gobierno. Se trata de millones de personas trabajando por convencimiento propio, muy temprano en la mañana, antes o después de la jornada laboral o los fines de semana, con compromiso firme y con el mejor pago, la satisfacción de saber que se trabaja por el país.

Iván planteó una campaña austera, como lo hemos pedido desde hace décadas. Los billones que se gastan en campañas representan un delito para un país como Colombia, porque son recursos que deberían ser invertidos en renglones estratégicos, y porque sabemos que, al ser financiados por entes privados, el ganador no es autónomo y gobernará para pagar los favores recibidos con recursos y beneficios estatales.

Se ha dicho públicamente que son alrededor de 11 millones de dólares los que ha invertido en campaña digital de la Espriella, el mismo que en una entrevista acosó a una periodista para que viera una foto suya, en la que se le veía el gran tamaño de su miembro viril, según él, que es bastante bajo en estatura física (también), aduciendo que esa era una razón por la que ganaba votos femeninos.

Un candidato presidencial que reduce la inteligencia y capacidad de pensamiento y decisiva de las mujeres a la ridícula expresión de que votan por el tamaño de un falo masculino. Sin lugar a dudas, el gran tamaño que públicamente ha exhibido De la Espirella es el de su misoginia e ignorancia.

Y en referencia a la campaña digital, se debe hacer referencia a las múltiples denuncias presentadas por hackeo de cuentas por parte de periodistas, youtubers y comunicadores independientes. El mismo comité del Pacto Histórico Ontario, realizando una charla abierta con un experto en temas de corrupción, recibió al menos a una docena de individuos gritando arengas en favor de Abelardo de la Espriella, amenazas contra las personas conectadas, realizando señas obscenas, etc.

Todas esas circunstancias confirman que la campaña digital del egolatra guerrerista está muy lejos de ser informativa y educativa.

Por supuesto, el candidato Iván Cepeda, quien punteaba las encuestas, y todos los grupos digitales de grupos y personas apoyándolo, se convirtieron en el blanco del hackeo, el matoneo, la difamación y persecución de los hackers e infiltradores digitales pagados por De la Espriella. Algo que no es nuevo en Colombia, siendo ésta la estrategia de desinformación masiva y manipulación de votantes usada por excelencia por la ultraderecha colombiana.

Pero con Abelardo logró alcances nunca antes conocidos.

¿Quién puede tener tanto interés en que un candidato del calibre de Abelardo de la Espriella gobierne Colombia?

Para encontrar una respuesta apropiada a esta pregunta deben analizarse muchas aristas:

– Su juramento como ciudadano estadounidense en el que se compromete a ser fiel al país, a la bandera, a luchar y tomar las armas para defender el territorio y los intereses estadounidenses. Con sus sabidas declaraciones de admiración profunda a Trump, su estilo y forma de hacer política.

– Su amistad con los gobernantes de la ultraderecha latinoamericana actual en El Salvador, Argentina y Ecuador, algunos de quienes ha dicho también que admira.

– Las banderas israelitas en algunos de sus actos públicos…

– Sus amigos de gran poder dentro y fuera de Colombia, dueños de grandes emporios económicos, lo que incluye su interés en ampliar el fracking en territorio nacional, mencionando como “discurso barato de los ambientalistas” la lucha contra el extractivismo y la minería a cielo abierto.

– El riesgo que tiene de ser solicitado por la justicia estadounidense, por haber servido como testaferro de Alex Saab, que a su vez fue deportado el 16 de mayo, por, dizque, haber sido testaferro de Nicolás Maduro ¿Qué habrá negociado de la Espriella para evadir esa posibilidad?

– Sus vínculos de toda la vida con el paramilitarismo, la amistad de familias con Álvaro Uribe Vélez, Salvatore Mancuso, Carlos Castaño, Pablo Escobar, entre otros. Sus clientes vinculados con procesos de narcotráfico, paramilitarismo y testaferrato.

Uribe, ¿una sombra lejana a De la Espriella y gran perdedor?

Para terminar, es necesario hablar de los vínculos de De la Espriella con Álvaro Uribe Vélez, muy conocida su amistad familiar de largo tiempo, porque sus padres, el de Uribe y el de Abelardo, fueron testaferros de Pablo Escobar, sirvieron a la red de narcotráfico de ese personaje, y han tenido vínculos con paramilitares muy conocidos.

Si bien Uribe apoyó abiertamente a Paloma Valencia, siempre se supo que Uribe, zorro viejo y peligroso, ganaba por los dos lados; con Paloma distrajo la atención para que sus declarados opositores de derecha se fueran con De la Espriella, dejándole el terreno limpio; por lo mismo, uno de los hijos de Uribe fue el primero en felicitar a De la Espriella por la votación que, se dice, obtuvo. Y seguidamente Uribe y Paloma se unieron a la campaña Abelardista. Coincidencia?

De pronto un milagro que cayó del cielo, ahora que Abelardo se declaró cristiano para ganar votos de las iglesias, luego de haberse reconocido públicamente ateo.

Nosotros, por nuestra parte, seguiremos siendo Pacto Histórico, una vertiente que suma a un gran número de partidos políticos y movimientos sociales, una alianza por la vida que eligió a su candidato en democracia.

Un movimiento, cuyo candidato sigue en pie y con las mismas banderas, sin mutar de acuerdo a las circunstancias. Un candidato y un movimiento que se sostienen continúan firmes, a pesar de todos los impedimentos que han tratado de poner, incluyendo al Consejo Nacional Electoral (CNE), que impidió su participación en la consulta de partido, disminuyó y cambió mesas de votación durante la consulta, canceló el registro de jurados de votación del partido, demoró el registro y las credenciales de testigos electorales.

Iván Cepeda y el movimiento pluripartidista y amplio del Pacto Histórico, siguen en pie, con las mismas banderas, propuestas, y proyecto de gobierno y país. La bandera seguirá siendo del país, del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Jamás para destripar a los opositores.

EVA RODRÍGUEZ-DÍAZ
EVA RODRÍGUEZ-DÍAZ
Eva Rodríguez-Díaz ha trabajado durante 20 años con víctimas de la violencia, en defensa de derechos territoriales, étnicos, y de las mujeres rurales en Colombia. Trabajadora Social - U. de La Salle, Col. Postgrado en Ciencias Políticas - CLACSO, Master Economía Social - U de Barcelona.