Desde Chile: Mi corazón reboza de alegría por Colombia

El 19 Junio 2022 es un día histórico para Colombia, y para todo nuestro sufrido pueblo latinoamericano. Por fin, después de 50 años de guerra civil, de violencia a todo nivel, de impune robo y usurpación por parte de las élites privilegiadas que desde la independencia de España se han ido adueñando de mas de dos tercios de las tierras cultivables, del petróleo y de la riqueza minera, se logra un gobierno popular por medio de una votación. .

 

Sí, por medio de una votacion, no por medio de las armas. Y es también histórico, simbólico y de una tremenda relavancia para toda Latinoamerica que Francia Márquez, mujer, afrocolombiana, valiente activista de derechos ambientales y derechos humanos, haya sido elegida vicepresidenta. Colombia se tranforma así en una estrella más de esperanza en el cielo de la gente por siglos violentada en nuestro sufrido continente. Una estrella, que junto a la estrella de Chile marca el principio de una nueva era. Pero no será facil.

Colombia en la última década es uno de los países que están al tope en la estadística mundial de asesinatos de líderes populares, defensoras y defensores de derechos humanos, derechos laborales, justicia de género, proteccion de la naturaleza, justicia para las distintas etnias y pueblos originarios, y para todos los grupos brutalmente discriminados en el país. Pero Colombia es también un país donde a pesar de todo los pobres y humillados siguen alzando su voz.

50 años de violencia armada y violencia institucional que han causado millones de refugiados dentro y fuera del país y sumido en la pobreza y la angustia existencial a cada vez mas capas de la poblacion, no dió el resultado que las élites privilegiadas necesitan. Tampoco el resultado que las fuerzas insurreccionales esperaban. El resultado de las elecciones del 19 de Junio 2022 muestran que el pueblo de Colombia ha dicho un rotundo, estruendoso NO A LA VIOLENCIA!

Ganar una eleccion no es ganar el poder

Celebremos hoy pero no nos engañemos. Ganar el poder ejecutivo no es lo mismo que ganar el poder legislativo, económico, judicial, militar ni mediático. El resultado de una votacion presidencial no borra de un plumazo la injusta repartición de los bienes comunes ni las injusticias de todo tipo que llevan siglos asentadas en un país. Tampoco hace posible remover a corto plazo las personas agentes de las élites privilegiadas que están en posiciones clave dentro del sistema y sus instituciones ni cambiar la mentalidad y la cultura interna de esas instituciones.

Ganar una eleccion presidencial no es ganar el poder. El resultado de una elección es solo un primer paso. El poder se gana creando conciencia, reforzándola, realimentando cada día la claridad política y la esperanza entre quienes necesitan y desean un cambio, pero le tienen miedo a lo desconocido o no se atreven a creer que realmente sea posible. Y su miedo y desconfianza no son infundados.

Grandes esperanzas se crearon en Latinamerica durante los años noventa cuando se ponía fin a una era marcada por dictaduras civico-militares en el continente y por luchas populares armadas inefectivas. Pero la historia nos muestra que esas esperanzas no estaban basadas en un análisis crudo y maduro de la situacion.

El cansancio junto a la la necesidad de curar profundas heridas, dar espacio a un postergado duelo, reorientarse en un nuevo mapa politico dejaron pocas fuerzas para crear los espacios y la preparación necesaria para seguir vigilando el actuar de las élites privilegiadas, sus agentes, protectores y colaboradores. Fue difícil no caer en sus redes, no dejarse adormecer por sus cantos de sirena. Fue difícil identificar y desenmascarar a esos lobos vestidos con piel de oveja. Súmemosle a eso el tradicional miedo al “comunismo” -efectivamente alimentado desde USA y hasta hoy fuertemente arraigado-, y la precaria conciencia política producto de años de opresión. Porque conciencia de la injusticia siempre ha habido, pero eso no es lo mismo que una conciencia política que no se queda en los hechos y reinvindicaciones puntuales de corto plazo sino que tambien tiene claridad sobre por qué los hechos son así y ve la necesidad imperiosa de cambios socioeconómicos profundos a largo plazo, cambios de sistema.

Los pueblos latinoamericanos post dictadura fueron pueblos cansados de sufrir que necesitaron prolongar la mentirosa fiesta consumista y encontrar una brújula en el egoísta orgullo nacional, ambos fenómenos creados por las dictaduras para adormecer la conciencia política en las mayorías. Y así, mientras una gran parte de la poblacion seguía creyendo en tiempos mejores en términos de justicia y democracia, viviendo la ilusión de bienestar económico -y algunos creyéndose mejores que sus vecinos-, la derecha fascista seguía actuando para mantener el poder, cementando un sistema económico que servía solo sus propios intereses. Mientras el pueblo celebraba o dormía la derecha seguía activa y despierta, manipulando y preparando el contra-ataque.

Hay que estar alertas

Nunca, en ninguna parte del mundo las élites privilegiadas han cedido el poder honestamente. Es muy difícil que la derecha colombiana y sus aliados, las empresas transnacionales que se han inriquecido y robado las riquezas de Colombia creando muerte y miseria para las y los desposeídas/os, acepte la voluntad de las mayorías y no intente por todos los medios frenar, torcer, horadar, boicotear, corromper y abortar el proceso. El arma mas contundente de las élites privilegiadas en el mundo entero para defenderse cuando los procesos históricos van en su contra es crear caos económico, desesperación y confusion, infundir miedo entre quienes apoyaron el cambio, desacreditar al gobierno dentro y fuera del país, aislarlo, debilitarlo, tratar de atarlo de manos y pies, como ya están intentando hacerlo en Chile. Y puede pasar también en Colombia.

Colombia tiene además un valor estratégico-militar crucial para los intereses de Estados Unidos en el continente. Prueba de ello son las bases militares norteamericanas en territorio colombiano, bases que se instalaron con el beneplácito de los gobiernos anteriores a cambio de apoyo militar para la guerra interna, y que los sucios negocios y los gobiernos títere de la derecha fascista no fueran investigados ni expuestos a la luz internacional. USA con su enome potencial mediático puede proveer esa proteccion. Sin embargo este gigante del norte es cada vez mas un gigante con pies de barro debilitado por serios problemas internos. Un tigre moribundo dando manotazos al aire. Y por eso mismo todavía peligroso.

Lo que se nos viene

La tarea que enfrentan ahora el pueblo colombiano y el gobierno de Petro y Márquez es enorme y similar a la que enfrenta el pueblo y el gobierno de Boric en Chile. Sería necesario descansar después de una larga y agotadora campaña electoral. Pero no se puede. No es el momento de bajar los brazos. Hay que estar alerta. Dormir mas tranquilamente que antes, pero todavía domir solo con un ojo.

Los cambios políticos de fondo para ser reales y sobrevivir precisan de gente a todo nivel politicamente firme, honesta, competente y preparada para monitorearlos y defenderlos. No es seguro que esas personas existan en la cantidad necesaria después de décadas de opresión. Hay que formarlas. O encontrarlas. Eso requiere su tiempo.

Los cambios tambien precisan de una poblacion capaz de mantener la serenidad y de comprender que no se puede transformar el agua en vino de la noche a la mañana, que sea capaz de ponerse a trabajar y no se limite a esperar y a seguir nada mas que criticando y exigiendo. Que no se desilusione y se enfurezca si el nuevo gobierno no logra en pocos meses revertir y desmontar la cultura y las estructuras para manejo del poder y un sistema económico que han dominado en el país por décadas o siglos causando tremendos daños en la sociedad, en la naturaleza y en las personas.

No basta con despertar y dejarse llevar por la euforia de un nuevo amanecer. Tenemos que tener la fuerza y el coraje de mentenernos despiertas/os y alertas a toda hora y durante mucho tiempo, y seguir trabajando arduamente para que no nos roben o nos malogren lo que ha costado tanto conseguir. Tenemos que defender y proteger lo logrado en Chile, en Colombia, y en otros países en Latinoamérica. Y estar conscientes de que no son los que corren mas rápido los que siempre llegan a la meta sino los que nunca se confunden de pista y nunca abandonan la carrera.

MARÍA-PILAR REYES
Maria-Pilar Reyes Chilena, escritora, ecofeminista y activista en derechos humanos. Exiliada en Suecia desde 1975 . Forma parte de la mesa directiva de la sección sueca de la Liga Internacional de Mujeres por Paz y Libertad ( www.wilpf.org).