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— DIALOGOS.ONLINE (@DialogosOnline) March 21, 2026
ACO DENUNCIA A EEUU ANTE LA ONU POR INTENTO DE GENOCIDIO CONTRA EL PUEBLO CUBANO
El bloqueo contra Cuba es el más largo de la historia. Dura ya más de 60 años. Estados Unidos ha tratado por todos los medios de acabar con el régimen comunista que gobierna la isla del Caribe desde la Revolución de 1959. El aislamiento económico y energético ha causado daños irreversibles a sucesivas generaciones de cubanos. No es posible saber cómo habría evolucionado el régimen en otras circunstancias, pero sí sabemos que ningún país del mundo ha sufrido nunca un acoso tan continuado y despiadado, dirigido directamente a afectar la vida y la salud de su población.
El embargo se apoya en centenares de leyes aprobadas por Estados Unidos y destinadas a prohibir y castigar cualquier acto de comercio con Cuba. Incluso aquellos protagonizados por personas o empresas de terceros países. Una telaraña que se ha ido cerrando con los años hasta el absurdo más inhumano. Se castiga a cualquier empresa que invierta en la isla, a quien le venda productos, incluso a quien viaje allí. Hoy, en un contexto mundial en el que no parece haber contrapeso para el poder estadounidense, esto es prácticamente una sentencia de muerte. Por poner un ejemplo simple, Cuba no puede utilizar dólares en sus transacciones internacionales, lo que a su vez le impide recibir préstamos y ayudas de entidades como el Banco Mundial.
El embargo es ilegal. Atenta contra los principios básicos del derecho internacional, y de hecho ha sido condenado por Naciones Unidas en más de 30 ocasiones. Eso no ha servido para frenar a ningún presidente del país que ahora mismo se dedica, con Israel, a torpedear los cimientos del humanismo y del derecho internacional.
En un intento de asfixiar aún más a la isla, durante el primer mandato de Donald Trump, EEUU impuso una política de sanciones a cualquier naviera que exportara petróleo desde Venezuela a Cuba. En 2025, Trump reforzó el bloqueo añadiendo numerosas prohibiciones, como la del envío de remesas o los viajes vacacionales de ciudadanos norteamericanos. Este mismo año, tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la ocupación de la economía venezolana por los norteamericanos, las medidas se han endurecido hasta el punto de impedir absolutamente la llegada de petróleo a la isla.
Sin combustible ni energía, Cuba está abocada a la miseria y a un hundimiento de consecuencias imprevisibles. Sin petróleo no hay luz eléctrica y no se pueden conservar los alimentos ni los medicamentos. Los hospitales no pueden funcionar. El transporte se ha paralizado, de modo que la gente no puede trabajar y no llegan alimentos a los puntos de distribución. En muchos puntos no es ni siquiera posible bombear agua potable.
El pueblo cubano, siempre solidario con el resto del continente y el mundo, sufre hoy un intolerable asedio medieval. La teoría de Trump es que si provoca el hambre, el exilio o la muerte de la población, esta acabará por levantarse contra el régimen. Mientras consigue o no ese objetivo, el asedio de diez millones de personas supone, sencillamente, un crimen contra la humanidad. El hecho de que por ahora no estén cayendo bombas no significa que no estemos ante un intento obvio de aniquilar a la población. Presentar esta tentativa de genocidio como una necesidad de la lucha contra el comunismo sonaría ridículo si no fuera tan real.
Nadie con un mínimo de humanidad puede permanecer callado ante esta atrocidad. Justificar el asesinato, la hambruna y la tortura de la población civil alegando motivos ideológicos es inaceptable. No existen víctimas perfectas, y es evidente que 65 años de gobiernos bajo asedio han generado formas indefendibles de corrupción, ineficacia e inmovilismo. Pero los culpables de los bloqueos nunca son los pueblos que los sufren, sino los criminales que los aplican.
Sería deseable que la vieja utopía revolucionaria de José Martí deje paso a otra utopía en la que las cubanas y cubanos puedan decidir su destino de manera libre, soberana y autónoma, sin presiones ni injerencias neocoloniales. Pero, para que eso pueda suceder, lo primero es que terminen el embargo y el bloqueo, y que Trump saque sus criminales manos de Cuba.
Por tanto, pedimos al Gobierno español que tome todas las medidas a su alcance para acabar con el asedio que sufre el pueblo cubano.
Y animamos a la sociedad española a enviar toda la ayuda y la solidaridad posible, donando en las muchas campañas y recogida de material médico, energético o de ayuda básica que ya están en marcha.
Por último, las y los abajo firmantes, socias y seguidoras de la asociación sin ánimo de lucro Acción Contra el Odio, vamos a denunciar a Estados Unidos por intento de genocidio del pueblo cubano ante el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU.
IMPULSA
Asociación Acción contra el Odio
Me encontré esta maravilla, un lujo de video, tenga paciencia y véalo pic.twitter.com/aHydkU2yTF
— Alicia Reportera del Pueblo (@Roja53C) March 7, 2026
Cuban Americans are speaking for ourselves. Marco Rubio, Maria Elvira Salazar, and Carlos Giménez do not speak for us, and we refuse to let them push our families into a deeper crisis in our name.
— Cuban Americans For Cuba (@Cubans4Cuba) February 26, 2026
Join us in calling for engagement, not escalation:https://t.co/OpyEQylZGl pic.twitter.com/ne26RrAQnt
Construction season is in full swing across Ontario 🚧. If you're injured by roadwork hazards, sidewalk obstructions, or poorly marked detours, you may be entitled to compensation.
— Carranza LLP (@CarranzaLLP) June 3, 2025
Make sure to take pictures and speak to a lawyer who can inform you of your legal rights! ⚖️ pic.twitter.com/8MaC8ht1cp
Que Rusia haya celebrado como lo hizo el 80º aniversario de la entrada de Ejército Rojo en Berlín, la caída del nazismo, y la finalización de la guerra en el escenario europeo, se puede entender perfectamente. Fue su Gran Guerra Patria, que se extendió desde junio de 1941 hasta mayo de 1945. Sus bajas superaron los 27.000.000 de personas, y fueron mujeres y hombres de la entonces Unión Soviética quienes tomaron el 2 de mayo la capital del Tercer Reich por asalto e hicieron flamear sobre el edificio del Reichstag su bandera.
Que desde la Unión Europea y la OTAN, en cambio, se haya poco menos que prohibido la asistencia a las celebraciones del 9 de mayo, o que hayan permanecido en silencio frente a las amenazas de Volodimir Zelensky a los Jefes y Jefas de Estado que asitieron, es inadmisible.
Pero que no hayan habido celebraciones de similar envergadura en Londres, en Otawa, en Paris o en Washington, es decididamente incomprensible. En nuestro próximo número nos preguntaremos por qué.
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— DIALOGOS.ONLINE (@DialogosOnline) March 21, 2026
BLACK HISTORY MONTH EN CANADÁ Y LOS EEUU
En este mes en que se celebra la historia de la pobación negra de Norteamérica nos ha parecido apropiado recordar una olvidada escena de una película laureada con el Oscar en 1968, In the Heat of the Night.
La escena, impensable hasta ese momento, no figuraba en el guión original. Fue el propio Sydney Potier quien insistió en que sólo protagonizaría el film si esa escena se incluía. Fue así que en los EEUU se pudo ver algo que hasta pocos años antes había sido motivo de linchamiento.
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