Tragedia y farsa de un imperio en busca de lo que no es suyo (1)

Sobre nuestro futuro inmediato se cierne la 2025 National Security Strategy como un mal sueño recurrente, lo que nos lleva a recordar la famosa afirmación de Carlos Marx de que los hechos o los personajes de la Historia tienden a repetirse, y que lo que ha resultado una tragedia la primera vez, reaparece en forma de farsa la siguiente. .

Menos conocida es, sin embargo, la reflexión de Slavoj Zizek a propósito de esas supuestas repeticiones de la historia:  “algunas veces, la repetición a modo de farsa puede ser más devastadora que la tragedia original«.

Así las cosas y dado que ese espantajo está frente a nosotros, valdrá la pena que a partir de ahora y por los meses y años por venir, lo tengamos presente.

 

Hace muy poco, el 8 de septiembre, cuando la flota estadounidense se acercaba a las costas venezolanas, recordábamos en una extensa nota de Diálogos Venezuela y el patio trasero en el nuevo orden multipolar, un antiguo documento al que no siempre se le ha dado la importancia debida: el Corolario Roosevelt.

Aquella declaración de principios dada a conocer en 1904, durante el gobierno de Theodore Roosvelt, le daba forma definitiva a la Doctrina Monroe que 80 años antes, en 1823, había asentado los cimientos de la relación desigual y asimétrica de las recién nacidas repúblicas latinoamericanas y del Caribe con los Estados Unidos de América.

Valdrá la pena detenernos unos minutos en aquellos antecedentes para comprender mejor los alcances de la 2025 National Security Strategy publicada sobre finales de un año en el que la inseguridad y la guerra han sido una realidad omnipresente.

Estos nuevos lineamientos estratégicos, que se han dado a conocer como Corolario Trump, farsescos en su arrogancia y en su desmesura, pero potencialmente más destructivos que su original, reconocen impícitamente la voluntad nortemaricana de readaptar la vieja Doctrina a las actuales circunstancias por lo que, antes de seguir adelante, convendrá hacer un alto para sobrevolar el terreno de las imágenes, que constituyen una ayuda inestimable a la hora de analizar el pasado.

Los personajes de una doctrina

Revista PUCK – Septiembre 1901 – HIS FORESIGHT – SU CAPACIDAD DE ANTICIPACIÓN

 

La imagen que ilustra esta nota, titulada His Foresight ocupó las páginas centrales de Puck Magazine en su edición de septiembre de 1901.

Vemos a la izquierda, en el «Gallinero Europeo» a algunos gallos visiblemente desconcertados que podemos identificar con el nombre de las principales potencias europeas de principios del Siglo XX: Rusia, Inglaterra, Francia, Alemania e Italia. La Doctrina Monroe los mantiene apartados de las gallinas -que corretean, riñen, o se picotean las unas a las otras,- identificadas como Argentina, Guatemala, Brasil, Colombia, Chile, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Salvador, Peru y Haití. En el centro vemos al Tío Sam en la forma de un gallo poderoso, sabio y digno supervisando ese panorama caótico y un poco estúpido que lo rodea.

La Doctrina Monroe, bien identificada en la imagen como un vallado, había sido formulada en los EEUU en 1823 para dejar en claro que los EEUU no permitirían la injerencia de las potencias coloniales de la época en las repúblicas de Centro y Sud América recién independizadas. Era en teoría -aunque como pronto resultó evidente sólo en teoría-, una manifestación de solidaridad paternal y anticolonialismo.

Como bien entendió John S. Pughe, el ilustrador de la Revista Punk cuando en septiembre de 1901 tituló esa imagen His Foresight, la Doctrina Monroe había sido la visión anticipatoria de una realidad futura en la que la vocación de dominio ocuparía un rol central.

Hasta finales del Siglo XIX los EEUU habían carecido de una marina de guerra que les permitiera ejercer cabalmente una supervisión pretendidamente anticolonial como la que, con demasiada arrogancia, se habían autoasignado. Por esa razón, hasta entonces, sus afanes solidarios no habían ido mucho más allá de aprovechar la debilidad de México para apropiarse de la mitad de su territorio.

Sin embargo, en los albores del nuevo siglo ya había tomado forma definitiva la idea de unos EEUU que debían asumir plenamente su papel de potencia colonial y no refrenar su aspiración por controlar todo el territorio de las Américas.

Es importante destacar esto, porque nos deja ver que el Corolario Roosevelt de 1904 no fue una novedad, sino la manifestación de un deseo preexistente y largamente acariciado que, llegada su hora, se exhibía sin pudor.

En la segunda parte de esta nota analizaremos algunas de las similitudes y diferencias entre aquel viejo documento, representación fiel de unos EEUU que pugnaban por imponer su dominio, y el Corolario Trump, que pretende recuperar la grandeza perdida a cualquier costo.

 

HORACIO TEJERA
HORACIO TEJERA
Comunicador preocupado por los derechos humanos, la justicia social y el desarrollo sostenible. Diseñador gráfico - Editor de Diálogos.online