El problema de mi identidad personal

Soy canadiense. Mi padre es de Toronto y mi madre de Kingston. Hoy vivo en Toronto. Pero aunque me siento conectada con mi país y mi ciudad, hay partes de mi historia personal que complican mi identidad personal. Siempre me pregunto: ¿de dónde soy? ¿de dónde soy? ¿y de dónde puedo decir de qué soy? .

Nací en Singapur, cuando mis padres vivían en Malasia. Cuando tenía dos años, nos mudamos a Buenos Aires en Argentina. Allí fui a una escuela internacional donde enseñaban la mitad del día en inglés y la otra en español. Mi hermano pequeño y yo vivimos la infancia de la “tercera cultura” tipica. La tercera cultura quiere decir que nací y crecí en unos lugares de donde mis padres no son. Hablábamos inglés en casa con nuestros padres, pero hablábamos español con colegas y amigos. Rápidamente, los dos aprendimos español a un mejor nivel que nuestros padres, algo que continúa hasta el día de hoy.

Aunque me sentía canadiense en Argentina, después de unos años, mis padres, mi hermano y yo obtuvimos la residencia permanente en Argentina. Sin embargo, cuando tenía diez años, mi familia se mudó a Canadá, donde he vivido desde entonces. Al regresar al país, mi madre renunció a nuestros privilegios argentinos permanentes, y nos quedamos solo con nuestras ciudadanías canadienses.

Después del traslado, mis padres se separaron y comenzaron a vivir con quienes son sus esposos hoy en día. Mi mamá, con mi padrino de Cancún. Mi papá, con mi madrina de Caracas y su hijo (mi hermanastro) de Bogotá. Después de unos años, mi padre y su esposa tuvieron a mi hermana pequeña, que tiene pasaportes de Canadá, Colombia y Venezuela.

Gracias al tiempo que he pasado con mi nueva familia, mi español ha cambiado, de mi acento porteñísimo a algo que combina léxico de gran parte de América Latina. Por otra parte, con mi papá, mi mamá y mi hermano pequeño, todavía hablamos inglés, al menos la mayor parte del tiempo.

Tenemos un familiolecto interesante. Tiene palabras de Buenos Aires, frases porteñas, chistes de Colombia y México y una base de inglés. En realidad, hablo en spanglish con ellos y generalmente tengo que bailar del español al inglés cuando estoy junto a miembros de la familia nuevos y originales. Por ejemplo, cuando le doy un regalo a mi madrina, casi siempre me dice “¡Ay, que chévere! Thank you!”

Por todo esto, veo un gran problema de mi identidad personal: no sé de donde soy. Sé que soy Canadiense en el sentido de que mis padres son Canadienses, tengo un pasaporte Canadiense, he vivido aquí y sigo viviendo aquí.

Pero mis años de infancia, donde aprendí a hablar y donde hice mis primeros recuerdos, fue en Argentina. La comida que amo y las historias formativas que se enseñan a los niños son argentinas. El idioma que hablo con mi hermana pequeña es el español. El idioma que hablo con muchos de mis amigos es el español. Y no sé si soy argentino.

Mi problema no es único. Varios niños de la “tercera cultura” experimentan la misma serie de preguntas y dilemas sobre su identidad. ¿Debe ser que solo eres del país donde naciste? ¿En el que nacieron tus padres? ¿A donde vas a tomar la ciudadanía? ¿En el que pasaste más tiempo? ¿En el que creciste? ¿Del país donde hablas tu lengua materna? ¿O algo más?

La realidad de que tenía una residencia permanente en Argentina que hoy, no poseo, me pone un poco nerviosa al decir que soy en parte argentina. Sí, viví allí casi la mitad de mi vida, pero pasé esa marca el año pasado. Con el paso del tiempo, eso se alejará cada vez más de la verdad.

Pero tampoco me siento totalmente canadiense. No conocía la cultura de Canadá antes de 2013, no aprendí las mismas cosas en la escuela, no conozco la historia general de Canadá, ni siquiera tengo el certificado de nacimiento canadiense. En mi corazón, me siento como una mezcla del América del Norte y del América Latina. La mitad de mi familia viene de allí y mis experiencias formativas fueron las del Río de la Plata.

La identidad personal es complicada y la historia personal es lo que más importa en su construcción. Hay varios elementos en la historia de las personas que tienen un efecto en la forma en que se identifican. La identidad se puede cambiar de algunas maneras dentro de la vida. Es difícil cuando sus documentos no reflejan cómo se siente y cuando no hay una gran comunidad de culturas con la que se identifique en su lugar. Pero es algo que nos forma y merece ser amada y compartida.

 

RION LEVY
Estudiante del Departamento De Español y Portugués de la Universidad de Toronto, Curso SPA-219