Para entender una guerra que deberíamos evitar

Se dice habitualmente que una vez que ha comenzado una guerra lo primero que muere es la verdad, pero no es cierto. La verdad muere antes. Y su muerte es una condición imprescindible para que la guerra parezca inevitable, necesaria, e incluso conveniente. .

 

Basta ver o leer lo que la prensa mainstream se empeña en normalizar. Basta leer, un día tras otro, el modo en que palabras como «invasión inminente», «sanciones devastadoras», o «envío de material letal», se abre paso como un mantra entre los labios de presentadores de TV o funcionarios oficiales.

Parte de lo que se nos dice y repite desde la mañana a la noche, debería ser verdad, porque nadie, aunque se dedique a eso, es capaz de mentir todo el tiempo. Pero es evidente y la historia así nos lo recuerda, que gran parte de lo que se dice en los momentos previos a una guerra, no es cierto… y está diseñado para que aceptemos y callemos.

La verdad llega después, en forma de desolación, angustia, destrucción, abatimiento y ruina, como lo reflejó el pintor alemán Adolph Northen en su pintura Napoleón retirándose de Moscú en 1812.

Por esa razón, porque necesitamos entender lo que pasa más que atender lo que se nos dice que pasa, nos ha parecido pertinente enriquecer nuestros Diálogos, con Rafael Poch, uno de los periodistas que han estado más atentos al conflicto que involucra a Rusia, los EEUU, la OTAN, Ucrania y la Unión Europea.

Se trata de una excelente e imperdible entrevista que le realizara el profesor de Ciencias Políticas, fundador de Podemos, y ex-Vice Presidente Segundo del Gobierno de España, Pablo Iglesias, hace cuatro años para su programa La Tuerka. En ese momento, ya estaba claro que lo que sucede hoy, sucedería.

 

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