PERDIENDO LA VOZ

Canadá ha perdido su voz. En las últimas décadas, se ha visto un lento pero inexorable deterioro de la voz de este gran país. La voz de Canadá hoy es más bien la que emerge del gobierno del país del sur y de otros países aliados. No es una voz propia. . No corresponde a un legado de paz y convivencia pacífica entre los pueblos. El de un país que hacía escuchar su voz en tribunas internacionales enarbolando muy alto la bandera de la paz.

 

Al final de la Segunda Guerra Mundial, surgió un rápido deterioro de las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Fue entonces que Canadá bajo el liderazgo del primer ministro Lester B. Pearson, presionó para que se reforzara la presencia canadiense en foros multilaterales como las Naciones Unidas (NU) y la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (NATO) para impedir una nueva guerra. Esta vez hubiera sido una guerra nuclear. Canadá era entonces un país que buscaba y luchaba por la paz. Pearson y el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, han sido considerados desde entonces los padres del concepto moderno de peacekeeping, el mantenimiento de la paz.

¿Qué significa entonces la postura del gobierno de Canadá de ofrecer un préstamo de 500 millones de dólares a Ucrania y una provisión de armas letales y municiones por valor de cerca de 8 millones de dólares para una eventual guerra con Rusia? ¿Es que Canadá está apoyando otra guerra? ¿Una guerra nuclear? ¿No debería Canadá estar reforzando su presencia en los foros de las Naciones Unidas y la NATO para buscar la paz?

A fines de 1956 Israel invadió al vecino país de Egipto con el apoyo del Reino Unido y Francia en la llamada «Invasión Tripartita». El objetivo principal era recuperar el control del Canal de Suez para las potencias occidentales y derrocar al presidente Gamal Abdel Nasser, quien había recientemente nacionalizado el Canal para Egipto.

Fue entonces que el primer ministro Lester B. Pearson tomó la delantera y promovió activamente en las Naciones Unidas la formación de una Fuerza de Emergencia conjunta para traer paz a la guerra del Canal de Suez. El éxito de esta misión llevó al retiro de las fuerzas de Israel, Inglaterra y Francia y el restablecimiento de la paz en la región. No fue una tarea fácil, pero Canadá hizo escuchar su voz y jugó un papel fundamental en este conflicto. Por esta importante gestión, el primer ministro Pearson fue merecedor del Premio Nobel de la paz ese año. Un reconocimiento mundial a la labor de paz de Canadá.

En 1980, el entonces primer ministro Pierre Trudeau tuvo un impresionante regreso político. Fue durante estos últimos cuatro años de su carrera como primer ministro que Pierre Trudeau retomó con fuerza los postulados de Pearson, enarbolando la tradición histórica de Canadá como país amante de la paz.

Fue durante este periodo, que Pierre Trudeau adoptó claramente un discurso en pro de la paz y el desarme mundial. En su presentación ante el Segundo Período Extraordinario de Sesiones de las Naciones Unidas sobre Desarme en 1982, Trudeau dijo que «la Carta de las Naciones Unidas es derecho internacional. Al adoptarlo, todos y cada uno de nuestros países lo han hecho parte de su legislación nacional. La Carta establece, como requisito primordial del orden mundial, que todos los miembros se abstendrán en sus relaciones internacionales de la amenaza o el uso de la fuerza». (1)

¿Qué significa entonces la postura del actual gobierno de Canadá al liderar el llamado «Grupo de Lima» y reconocer como presidente de Venezuela al autodesignado «presidente» Juan Guaidó? ¿No debería Canadá estar buscando soluciones para terminar con el brutal embargo y sanciones contra Venezuela y así abrir paso a una solución democrática en ese país cuyos habitantes sufren terriblemente? ¿No debería Canadá retomar la bandera de la paz? ¿Buscar la paz en vez del enfrentamiento?

Creo que es hora de que Canadá abandone el Grupo de Lima. No es un lugar para un país como Canadá, donde prima la justicia social y el bienestar del pueblo. No es un lugar en un grupo que tampoco tiene voz propia. Un grupo que además se está desmoronando, empezando por la renuncia de Argentina y el mismo Perú.

A fines de 1983 Pierre Trudeau, extremadamente preocupado por la animosidad bélica entre Washington y Moscú, inició el desarrollo de una política exhaustiva destinada a aplacar las criticas relaciones Este-Oeste e impedir la proliferación mundial de armas nucleares. A pesar de tener problemas de salud, realizó entonces una serie de visitas oficiales al extranjero, durante las cuales se reunió con altos dirigentes gubernamentales de varios países para promover su plan de paz.

En 1976, en plena guerra fría, Pierre Trudeau fue el primer líder, miembro de la OTAN en visitar Cuba durante el régimen de Fidel Castro. Los tres días de visita en Cuba consolidaron entonces la amistad entre Castro y Trudeau los cuales siguieran siendo amigos de por vida.

En un discurso pronunciado en el Hotel Queen Elizabeth de Montreal en 1983, el primer ministro Pierre Trudeau advirtió que «hay un hábito de agresión que está ganando terreno: una abdicación del proceso político en deferencia a las soluciones militares; un elemento de beligerancia, de retórica amenazante, de gobiernos que suben y bajan a punta de pistola. La tendencia es global, y está cobrando velocidad». (2) Una muy clara alocución en pro de la paz mundial.

El pueblo canadiense ama la paz. De eso no me cabe duda. Un gran país con lideres que históricamente lucharon tenazmente por la paz. Una paz verdadera y duradera. Pero lentamente Canadá está perdiendo su voz en el concierto mundial. Pero pienso que aún hay tiempo para Canadá retome su voz propia. Enarbolando la bandera de la paz y la convivencia pacífica entre los pueblos. Abrazando así su legado histórico y tomando un rol de vanguardia en el mantenimiento de la paz mundial.


 

(1) Pierre Elliot Trudeau. «Technological Momentum the Fuel that Feeds the Nuclear Arms Race» – Address by the Right Honourable Pierre Elliot Trudeau, Prime Minister, to the Second United Nations Special Session on Disarmament, New York, June 18, 1982, (Ottawa: Department of External Affairs, 1982)
(2) Trudeau, Pierre Elliot. «A Global Initiative to Improve the Prospects for Peace» – Address by the Right Honourable Pierre Elliott Trudeau, Prime Minister, Queen Elizabeth Hotel, Montreal, November 13, 1983. Ottawa: Department of External Affairs, 1983.

 

TOMÁS IRELAND
Tomás Ireland es chileno, ingeniero, escritor y editor. Vive en Canadá, en donde ha desarrollado una intensa actividad cultural y social desde que llegara exiliado en 1974 tras el Golpe de Estado de Augusto Pinochet.