La pobreza de la Educación Cívica y el debilitamiento de la democracia canadiense (1)

En Diálogos hemos estado atentos a cada elección, federal, provincial o municipal, y nos ha preocupado analizar en profundidad el sistema electoral canadiense, para hacer luz en aquellos aspectos no demasiado conocidos y/o que merecerían ser revisados y reformulados. Al hacerlo, hemos debido preguntarnos más de una vez ¿existe en Canadá una educación cívica digna de ese nombre? .

Esta vez comenzaremos el abordaje del proceso electoral de 2024 haciéndonos esa misma pregunta y para ello será útil prestarle atención a los resultados de una encuesta de Abacus Data dados a conocer en los primeros días de este año, que arrojan resultados preocupantes.

Es de uso común admitir -y esto vale tanto para Canadá como para cualquiero otro país-, que sin una apropiada formación en temáticas cívicas o electorales no es posible construir democracias sólidas ni ciudadanías responsables. Y que los programas de enseñanza deben incluir esa formación al mismo nivel y con la misma seriedad con que se abordan otras disciplinas.

Por supuesto, es normal que existan canales no formales a través de los cuales niños o adolescentes reciben formación ciudadana. En el hogar, a través de lo que escuchan que hablan los miembros de su familia o a través del diálogo activo con ellos. Fuera del ámbito hogareño, en las converaciones con sus pares. Y obviamente a través de los medios de prensa y en la actualidad las redes sociales.

Cualquiera de esos mecanismos complementa la educación formal e incluso puede entrar en tensión o contradicción con ella (lo cual es hasta cierto punto saludable), pero nunca debería sustituírla.

Eso es aún más cierto en un contexto como el canadiense, con un altísimo porcentaje de población inmigrante.

En nuestro caso, esos canales informales que describíamos están muchas veces obliterados por razones culturales o de lenguaje -no debe excluirse entre esas razones el temor e incluso el desinterés legítimo -, lo que hace que la responsabilidad del sistema educativo sea aún mayor.

No hay democracia asentada sobre pilares firmes sin educación cívica de calidad, es decir sin el compromiso de todo el sistema escolar, y de ahí la importancia de lo que revela el estudio dado a conocer por Abacus Data en su página web bajo el título La carencia de conocimientos básicos de Educación Cívica de los canadienses pone en riego nuestra democracia

Según la encuesta, un tercio de los adultos canadienses no recuerda haber aprendido nada sobre educación cívica durante su pasaje por los 12 primeros años del sistema escolar. Y para quienes sí recuerdan haber recibido alguna formación, los resultados en varios aspectos clave son preocupantemente pobres.

Sólo el 39% recuerda haber recibido información sobre acontecimientos vinculados a los procesos electorales del momento.

Sólo el 38% y 37% adquirieron algún conocimiento sobre cómo funcionan las instituciones y los gobiernos federales, provinciales o locales, o fueron instruídos sobre las funciones y responsabilidades de ser ciudadano.

Apenas uno de cada cuatro recibió información acerca del modo de involucrarse en temáticas comunitarias, y sólo una de cada diez fue instruído en cómo abordar temas controversiales o polémicos en una conversación con alguien que tiene opiniones diferentes.

Cuando el estudio analiza lo que sucede a lo largo del ciclo vital, los jóvenes parecen haber tenido mayor contacto con alguna forma de formación acerca del funcionamiento de las instituciones de gobierno canadienses que las personas de mayor edad -lo que seguramente se debe a que tienen una probabilidad mayor de que su ciclo educativo haya transcurrido en el país), pero aú así sólo el 48% de quienes tienen 18 a 29 años recuerdan haber aprendido algo sobre su papel y responsabilidades como ciudadanos, mientras que sólo el 39% recuerdan haber aprendido algo sobre cómo funcionan las instituciones en Canadá.

Estos resultados, de acuedo a quienes realizaron el estudio, son preocupantes por dos razones:

  1. Por el impacto que tiene una pobre formación cívica en el compromiso con las instituciones democráticas, incluido el ejercicio del derecho al voto. Aquellos que no recuerdan haber aprendido cómo funcionan las instituciones y quienes no recuerdan haber recibido información sobre acontecimientos vinculados a los procesos electorales del momento tienen una probabilidad 10 puntos mayor de no haber concurrido a votar en las últimas elecciones y manifiestan un similar desinterés por votar en las próximas.
  2. Por el modo en que afecta las posibilidades de diálogo o intecambio de opiniones entre los propios canadienses, lo que contribuye a la agudización de las diferencias y las “grietas” entre diferentes sectores. Quienes no recuerdan haber recibido formación en estos aspectos tienen una probabilidad 12 puntos mayor (62 vs 74%) de rehuir conversaciones con personas que puedan tener puntos de vista diferentes. Lo que es particularmentee alarmante si recordamos que sólo un 13% admite haber recibido ese tipo de formación.

EL RESULTADO

De acuerdo al análisis que realiza Abacus Data a partir de los resultados de su estudio:

“Brindar educación cívica en las aulas de todo el país brindaría a los canadienses habilidades y conocimientos imprescindibles para su futuro, pero también brindaría información fundamental para garantizar que los niños crezcan y se conviertan en votantes informados e involucrados.

De la investigación se desprende que existe una estrechísima relación entre la información que se imparte durante la educación hasta grado 12 y las acciones y el compromiso de los canadienses en la edad adulta.

Más allá de fomentar la participación en la democracia mediante el voto, la educación cívica durante el ciclo escolar nos anima a involucrarnos en nuestras propias comunidades y redes, y a fomentar el diálogo, imprescindible para mantener una democracia fuerte”.

Cabe, por supuesto, la pregunta obvia: ¿cuál o cuáles son las razones por la cuales una formación tan importaante en cualquier país que aspire a fortalecer su democracia, parece interesar tan poco en Canadá?

A tratar de entender ese fenómeno, dedicaremos este espacio en próximas ediciones.

 

Metodología

La encuesta se realizó con 1919 adultos canadienses del 7 al 12 de diciembre de 2023. Se invitó a una muestra aleatoria de panelistas a completar la encuesta de un conjunto de paneles de socios basados en la plataforma de intercambio Lucid. Estos socios suelen ser paneles de encuestas de doble aceptación, combinados para gestionar posibles distorsiones en los datos de una única fuente.

El margen de error para una muestra aleatoria comparable basada en probabilidad del mismo tamaño es +/- 2,24%, 19 de 20 veces.

Los datos se ponderaron según los datos del censo para garantizar que la muestra coincidiera con la población de Canadá según la edad, el sexo, el nivel educativo y la región.

Abacus Data sigue los estándares de investigación de opinión pública y los requisitos de divulgación del CRIC que se pueden encontrar aquí: https://canadianresearchinsightscouncil.ca/standards/

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