¿Quo Vadis Justin? Eficiencia electoral, micro-targeting y salud democrática

Entre los aspectos preocupantes que han dejado tras de si los resultados de las elecciones federales de 20 de septiembre, hay uno, planteado por Gerald Butts (uno de los máximos estrategas del Partido Liberal), digno de que se haga foco en él: la eficiencia quirúrgica de las campañas como reemplazo de lo que conocíamos como política. .

 

Gerald Butts, un descocido del gran público, había asesorado las campañas exitosas del Partido Liberal de Ontario en 2003 y 2007, formó parte de varios gobiernos provinciales, ha sido desde su juventud amigo personal de Justin Trudeau, y fue el Secretario General del Primer Ministro durante su primer gobierno, aunque debió renunciar a su cargo en febrero de 2019 por su vinculación al recordado y escandaloso affair SNC-Lavalin. En 2019 fue contratado nuevamente como director de la campaña tras la cual el Partido Liberal triunfó muy ajustadamente, y este año jugó un rol central en las decisiones y que condujeron a las elecciones celebradas hace dos semanas.

Este hombre, que ha ocupado la presidencia de varias organizaciones ambientalistas, que es columnista habitual en importantes medios de Canadá y los Estados Unidos y que fue definido en 2014 como “one of the most powerful people in Canada”, sorprendió al mundo político a pocas horas de conocerse los resultados, con varios tweets en los que destacaba la importancia de la estrategia implementada, centrada «en alcanzar la máxima eficiencia en términos de asientos parlamentarios con el mínimo de votos necesarios».

Antes de seguir adelante es necesario reconocer lo obvio: buscar la eficiencia de una campaña electoral es algo que cualquier partido debería incorporar a sus objetivos, y utilizar estrategias de microtargeting (porque de eso se trata) no es algo que esté reñido con ninguna regla, por lo que a primera vista el entusiasmo de Butts es más que comprensible.

Aún tomando en consideración que el sistema electoral del país está diseñado para construir mayorías parlamentarias artificiales, haber logrado el 47% de los escaños  con un 32% de los votos emitidos (que representan a un universo de votantes habilitados apenas mayor al 20%) está más allá de todo lo conocido. De hecho, como él mismo ha expresado, hace algunos años no hubiera sido posible porque no estaban aún desarrolladas las herramientas informáticas y de análisis de datos con las que hoy se cuenta.

Esto se puede conseguir en base a  utilizar lo que se sabe de ti lo mejor posible… y de ti sabemos mucho.

La hiper personalización de lo que fue colectivo

El microtargeting, que a través de internet y las redes nos acompaña cada minuto de nuestras vidas se ocupa en detectar necesidades que compartan sectores bien identificados de la población para poder ofrecerles precisamente “eso” que necesitan (incluso cuando puedan no saberlo).

La aplicación de esa técnica en una campaña electoral supone, en primer lugar, poder dedicar todos los esfuerzos y recursos en aquellas circunscripciones en los que existe paridad entre los candidatos porque sólo allí es eficiente aplicar recursos, para, a continuación, elaborar mensajes dirigidos a seducir a sectores reducidos pero muy específicos con propuestas “diferenciadas”, a las que sean especialmente sensibles.

Esos mensajes, que se emiten por lo general en los últimos días de campaña ya que se dirigen a un público que no tiene pertenencias partidarias fuertes, pueden incluir una oferta (por ejemplo de una política pública o un servicio que se implementará en la circunscripción si triunfa la candidatura X), una apelación emocional y un «tono» adecuado al público que los recibirá, e incluso pueden estar destinados a generar dudas o a desalentar a quienes están dispuestos a votar otras opciones.

La utilización del microtargeting no busca triunfos contundentes ni arrolladores ni se preocupa por el convencimiento o la adhesión a una propuesta, pero eso, dado el sistema electoral canadiense no es necesario. Lo que se desea conseguir y se consigue son diferencias mínimas, «quirúrgicas», en aquellos lugares en los que existe paridad. Ventajas que aunque representen un 1 o un 2% de los votos totales de un circuito, se traduzcan en un 100% de su representación. Acceso o permanencia en el Poder a como de lugar.

Desilusión y riesgos en el universo de Gerald Butts

“Campaigns are a ruthless optimization exercise: where will your incremental investment drive the maximum return in real time, especially at the end. …(T)he more I look at last night’s returns the more I’m awestruck.”, dice con toda franqueza Gerald Butts y nosotros podemos preguntarnos: usar las posibilidades de un sistema hasta el límite de sus posibilidades ¿Está mal? Y la respuesta es SI.

Los submarinistas tienen una expresión: crush depth, para referirse a esa profundidad por debajo de la cual la presión del agua vence la resitencia de la carcaza de la nave y la destroza… y eso es lo que sucede con todo sistema en el que se traspasan los límites, en especial cuando no se trata de límites físicos y fáciles de establecer, sino de límites que tienen que ver con el decoro o la moralidad, que son indetectables hasta que se los ha traspasado y ya es tarde.

El microtargeting, con su capacidad de diversificar mensajes y propuestas adaptándolas a públicos ansiosos de escuchar y creer lo que se les dice, no equivale necesariamente a mentir, pero se le parece mucho, porque cuando llega el momento de representar y gobernar no existe ni la voluntad ni la capacidad de cumplir con todo. Clienteliza la política en una escala nunca antes vista, y el resultado es el distanciamiento, la desafectación y el hastío.

Como apunta con razón el periodista conservador Colby Cosh en nota del National Post: “political campaigns aren’t just an optimization exercise. They have indispensable argumentative aspects, and philosophical aspects, and, yes, theatrical aspects. To dismiss these is hubris, and forgetting them invites nemesis. Elections are meant to involve appeals to the whole of a people, assuming that the people is in any meaningful way whole».

Y le podemos agregar a su razonamiento un elemento adicional: en tanto las nuevas estrategias no sólo prescinden sino que hacen innecesaria la participación, obtienen sus mejores resultados en contextos en los que el turnout es bajo, lo que sólo puede favorecer esa tendencia y desalentar aún más al electorado.

El mismo Gerald Butts revela hasta qué punto la baja participación lo tiene absolutamente sin cuidado.

En realidad lo que asombra a Gerald Butts y lo que provoca su entusiasmo es haber conseguido un resultado que está en el extremo opuesto de lo que él y su partido buscaban. Lo suyo puede ser visto como una derrota mal asumida. Una incapacidad casi adolescente por asumir los propios errores, que es algo similar a lo que muchos críticos del Primer Ministro le han echado en cara más de una vez.

Los estrategas de campaña no le dieron al Partido Liberal la mayoría parlamentaria que buscaba, y han colocado a Justin Trudeau en una situación en la que gobernar (si de verdad pretende hacerlo negociando cada iniciativa con diferentes partidos sin coaligarse ni comprometerse con ninguno) le será más y más dificultoso a medida que finalice la pandemia y sea necesario abordar todo lo que en este último tramo de su segundo gobierno ha quedado postergado.

Una buena razón para que nos preguntemos, retomando lo que saben bien los submarinistas, si la idea será continuar descendiendo hasta alcanzar la crush depth del sistema y hacer que todo se vaya al diablo.

Se cuenta en uno de los Evangelios llamados apócrifos que el apóstol Pedro, que huía de Roma, encontró en su camino a Jesús, y sorprendido le preguntó ¿Quo vadis Dómine?. Esa pregunta, en la cultura occidental, ha pasado a ser una reflexión obligada cuando alguien no entiende a dónde intenta ir otra persona, o por qué. Vale entonces que preguntemos ¿Quo vadis, Justin?, y crucemos los dedos, esperando una respuesta razonable.

HORACIO TEJERA
Comunicador, activista por los derechos humanos,y el desarrollo sostenible, y diseñador gráfico - Editor de Diálogos.online

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