Las vacunas, las sociedades modernas y la negación de la ciencia

La aparición de una vacuna efectiva y segura que nos permita contener la pandemia de COVID-19 es, posiblemente, el tema más importante de nuestro tiempo.
Las sociedades desarrolladas (quizás las que pensamos que podían estar mejor preparadas para resistir una pandemia) están sufriendo una crisis social y económica sin precedentes. En esas sociedades la “nueva normalidad” post-pandemia verá alterados los estilos de vida, las formas de trabajar y aprender, las perspectivas de progreso colectivas e individuales, y no podría extrañar un debilitamiento del tejido social con consecuencias de una complejidad inimaginable pocos meses atrás. Basta escuchar las noticias de lo que ocurre en países como Estados Unidos, España, Francia o Alemania, para ver hasta qué extremos la pandemia está configurando el mundo por venir.
Las consecuencias en las sociedades a las que se les suele aplicar el término “en desarrollo”, es decir las regiones del mundo empobrecidas, con economías dependientes y con instituciones más frágiles, ya están siendo sacudidas de un modo sin precedentes. Para tomar un ejempo que nos concierne: América Latina concentra sólo el 7% de la población mundial, pero allí están, al día de hoy, el 25% de los casos detectados y el 31% de los fallecimientos registrados por COVID-19.
Por todo lo anterior la aparición de una vacuna y el modo en que será distribuida entre la población se han transformado en temas prioritarios y más aún en momentos en que la desinformación a través de las redes sociales podrían llevar a muchas personas a desconfiar de sus resultados y por lo tanto a negarse a que se les adminstre. Lo que, por supuesto, no sólo las pondría en riesgo a ellas mismas, sino que nos pondría en riesgo a todos los demás.
Por esa razón en esta sección de nuestro suplemento especial SALUD Y BIENESTAR EN TIEMPOS DE COVID abordaremos temas que van desde qué es una vacuna y bajo qué principios opera, hasta cómo debemos hablar con las personas que se oponen activamente, sin bases científicas, a protegerse ellas mismas o a proteger a sus hijos.
También nos importará conocer algunas hisorias relacionadas con la utilización de vacunas en el pasado y los argumentos absurdos que en en algún momento se utilizaron para negar su efectividad y para oponerse a los hallazgos de la ciencia… porque en esa materia y a pesar de lo que ese tipo de teorías conspirativas pretenden, no hay nada nuevo bajo el sol.

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