Novedades ajadas por el uso, en una escenografía démodé – El prólogo a un nuevo acuerdo

Dijimos hace unos días que después del discurso del trono la sangre no llegaría al río. Y aunque la metáfora pudo haber resultado fuerte, no nos habíamos alejado mucho de la realidad. (Ver nota anterior)

La sangre no llega al río cuando no se derrama demasiada, o cuando el río está muy alejado del lugar de los hechos. Veremos, con el correr de los días, en cuál de esas situaciones estamos.

El esperado pronunciamento del gobierno (que había suspendido las actividades parlamentarias durante un mes para prepararlo) tuvo lugar en un escenario en el que la permanencia de un estilo victoriano y árido, la lectura estudiadamente monótona, y el sobrevuelo visible de la pandemia, se confabularon para quitarle lo que pudo haber sido su atractivo.

Sin embargo, parece haber sido un prólogo oportuno a un acuerdo necesario.

Comencemos el análisis no con los anuncios en sí sino con algunas de las reacciones inmediatas en la prensa ya que nos darán una idea del clima político imperante y del lugar hacia el cual soplan los vientos.

El esperado pronunciamento del gobierno (que había suspendido las actividades parlamentarias durante un mes para prepararlo) tuvo lugar en un escenario en el que la permanencia de un estilo victoriano y árido, la lectura monótona y el sobrevuelo visible de la pandemia, se confabularon para quitarle todo atractivo.

Reacciones en la prensa: entre la duda y la ironía

El Consejo Editorial del Globe and Mail, se preguntó: Justin Trudeau prorogued Parliament -for this?

Heather Scoffield columnista del Toronto Star, también eligió, para el título de su nota, una pregunta: The Liberals’ throne speech lays out good recipe for economic recovery. Will they follow it?

En el National Post Diane Francis fue, como se podía esperar, más agresiva y cáustica: Surreal throne speech just more recycled Liberal bromides and platitudes.

El el portal de izquierdas Rabble, su editorialista Karl Neremberg destacó que: Trudeau might have felt compelled to address Canadians directly because the throne speech itself was not the major revisioning exercise he promised when he prorogued Parliament in mid-August. 

Y en McLeans, Paul Wells eligió un tono más descontracturado para referirse a las declaraciones del Primer Minisitro realizadas horas después de los anuncios: In the end his message was: please remember to wear a mask, and hey, have you heard about our Throne Speech?

Si las reacciones inmediatas de la prensa, desde las más conservadoras hasta las ubicadas más a la izquierda de espectro político, pasando por las de los medios afines al partido del Primer Ministro no mostraron mayor entusiasmo sino reparos, dudas e ironía, las declaraciones de los líderes de los tres principales partidos no se quedaron atrás.

Si las reacciones inmediatas de la prensa, desde las más conservadoras hasta las ubicadas más a la izquierda de espectro político, pasando por las de los medios afines al partido del Primer Ministro no mostraron mayor entusiasmo sino reparos, dudas e ironía, las declaraciones de los líderes de los tres principales partidos no se quedaron atrás.

Desde el previsible rechazo hasta el cauto reconocimiento

Como era de esperar, para Erin O’Toole, el novel lider conservador, que observa aislamiento debido al coronavirus: The Liberals may bankrupt the country to win the next election. El dogma al que los conservadores se apegan indica que se debe (siempre y bajo cualquier circunstancia) reducir los impuestos y recortar los servicios, y si la pandemia en sus primeros estadios pudo moderar ese discurso, no lo ha hecho desaparecer.

Por su parte, la vocera parlamentaria conservadora se mostró indignada por la falta de medidas que apoyen la recuperación de la industria de los combustibles fósiles, una obsesión omnipresente de su partido y de sus votantes, en especial los de las provincias de Alberta y Saskatchewan, demasiado comprometidas con una industria ruinosa para el planeta.

Yves Blanchet, del Block Québécois, también afectado de Covid-19, no se mostró impactado con los anuncias del gobierno y le dio al Primer Ministro una semana de plazo para cumplir con sus condiciones: “Mr Trudeau has one week to provide unconditional transfers to Quebec for health care, otherwise the Bloc Québécois will vote against this throne speech.” No es una actitud que pueda sorprender en un lider político que ya había amenazado en agosto con promover la censura del gobierno.

Por su parte Jameet Singh, del NDP, que como decíamos en la nota anterior, parece tener en sus manos las llaves de la estabilidad del gobierno de Trudeau, también expresó dudas y una desconfianza moderada por las circunstancias: I know that COVID-19, has exposed a lot of problems, but these aren’t new problems. A lot of them existed before the pandemic. And Justin Trudeau has been in power before with a majority government and hasn’t made these things better.

Promesas interesantes que se ajan con el uso

A primera vista podría parecer que dada la entidad de los anuncios el poco entusiasmo de la prensa y del sistema político podría se excesivo, pero si se comparan las medidas anunciadas con las plataformas del Partido Liberal en 2015 y 2019, se comprende mejor la desconfianza con la que se las recibe. Porque hasta las promesas más interesantes se ajan con el uso reiterado.

Lo que el partido de gobierno había insinuado cuando decidió suspender las actividades parlamentarias era que todo su esfuerzo estaría abocado al diseño de planes de reconversión social, energética y productiva, pero frente a esa ilusión la Gobernadora General Julie Payette, en su lectura del Discurso del Trono, conjugó el verbo “continuar” más de 30 veces. Eso da la pauta de que quienes prepararon la presentación abandonaron concientemente la idea de innovar y cambiar, y la sustituyeron por la más segura de continuar (lo más posible) proponiendo lo que ya habían propuesto.

A primera vista podría parecer que dada la entidad de los anuncios el poco entusiasmo de la prensa y del sistema político podría se excesivo, pero si se comparan las medidas anunciadas con las plataformas del Partido Liberal en 2015 y 2019, se comprende mejor la desconfianza con la que se las recibe.

La plataforma electoral de 2015 del Partido Liberal contenía, como uno de sus elementos centrales, la National Early Learning and Childcare Framework que aunque recibió una inyección presupuestal interesante entre 2016 y 2017, parece haber quedado flotando en el vacío durante los años transcurridos desde entonces. Se necesitaba. Quebec la tiene con excelentes resultados. Hubiera sido esencial cuando se desató la pandemia. Había más dinero para implementarla hace 5 años que ahora. Pero por alguna razón, quedó de lado.

El Pharma Care Plan anunciado el miércoles como una novedad, parece ser el mismo que figuraba en el presupuesto presentado por el ex Ministro de Finanzas Bill Morneau en un hoy muy lejano 2019. Pero además, ha figurado en diferentes plataformas del Partido Liberal desde la década de los 90. Fue reclamado durante años, se demoró innecesariamente, y hoy su implementación se ve claramente como esencial. Ya lo era sin necesidad de que una pandemia nos lo mostrara.

La inclusión en los seguros de desempleo de las decenas de miles de trabajadores que hoy trabajan en sectores informales de la economía y que han sido los más afectados por la pandemia, no será, si se lleva adelante (y esperemos que sí) una novedad, sino apenas el cumplimiento tardío de una vieja deuda. Todos sabemos que la creación del SERB estuvo motivada, precisamente, para evitar que la no cobertura de esos trabajadores transformara la pandemia en una tragedia humanitaria aún mayor.

Y los adultos mayores que al fin de sus vidas quedan a merced de instituciones privadas centradas en el lucro, ¡vaya si merecían ser tenidos en cuenta antes de que la pandemia tuviera que mostrarnos la peor de nuestras miserias!

Los días por venir y el acuerdo necesario

En un Canadá diferente quizás estaríamos viendo al líder del partido que hoy tiene la llave de la gobernabilidad, planteando con contundencia su entrada al gabinete de gobierno.

Ese sería un paso lógico en una democracia parlamentaria con representación proporcional.

En primer lugar, porque todos y cada uno de los planteos realizados por el Partido Liberal el 23 de septiembre son, si bien tardíos, compatibles con las fuerzas políticas ubicadas a su izquierda (el NDP y el Partido Verde). El gobierno tiene razón al plantear que el país necesita avanzar en esa dirección. Y eso justificaría que ambos partidos ofrecieran un voto favorable. Y en especial el NDP, que es quien está en mejores condiciones de plantear condiciones ya que sus votos son los únicos que importan.

En un Canadá diferente quizás estaríamos viendo al líder del partido que hoy tiene la llave de la gobernabilidad, planteando con contundencia su entrada al gabinete de gobierno.

Pero en segundo lugar porque tanto la facilidad con la que el Partido Liberal deja de lado alguna de sus promesas (que corren el peligro de no ser creíbles si se las repite año tras año), como el llamado de atención que ha significado el “escándalo WE”, aconsejan que el esfuerzo que tenemos por delante (esfuerzo en imaginación, inclusión, convivencia, y recursos) esté compartido -y supervisado- por quienes aportan su apoyo.

En situaciones de emergencia es sano apostar a los gobiernos de coalición porque no existen ni los partidos ni los líderes (ni en Canadá ni en el mundo) capaces de manejar la complejidad y la incertidumbre como si la incertidumbre y la complejidad no existieran. Los sunny ways son excelentes slogan de campaña pero pueden llegar a ser autopistas atascadas cuando se dan de bruces con la realidad.


Pocas horas después de la publicación de esta nota se conoció el acuerdo de gobierno al que llegaron en NDP y el Partido Liberal, que tiene como coroloario inmediato un escenario de estabilidad y cooperación que se extenderá por los próximos meses. Y eso, por supuesto, hay que celebrarlo.

Cabe preguntarse, de todas formas, si no podría haberse dado un escenario de estabilidad mayor (y de mayores posibilidades de implementación de políticas progresistas y mayor control) si las negociaciones se hubieran prolongado unos días más… Ese tema, el de los tiempos y las oportunidades de una negociación, podría ser un buen tema para una próxima nota.

 

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